Recuérdame

 

Recuérdame

cuando tu nombre se disputen

el dolor y la locura.

 



Cuando tu voz

se quiebre ahogada,

y el vacío se desborde

anegando el alma.

 

Recuérdame.

Cuando el candil se apague

en la ventana

y susurrante al oído

la esperanza expire resignada.

 

Recuérdame cuando todo acabe,

cuando ya no quede nada.

 

Pues entre la niebla

a distinguir la vista alcanza

mi barca pescadora de almas.

 

Otrora dije que vendría

tendida la mano amada.

Y aquí estoy,

siempre fiel y diligente,

presto a tu llamda.

                         DÆNØR

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