La geometría del alma


 













La lluvia resbala tras el cristal

disolviendo tu imagen

con cada despertar.

Entre lágrimas de plata y sal,

los labios reclaman un nombre

que el corazón no puede pronunciar.

 

Ahora el silencio me acompaña

como un perro fiel

aferrado a mi garganta,

aullando bajo la piel.

 

Las sombras me persiguen

allá dónde voy,

bailando como marionetas,

con sus sonrisas siniestras

me preguntan quién soy.

 

Porque en mi jardín yace la nada,

una muñeca rota y abandonada.

Pétalos marchitos en la noche fría,

te fuiste rompiendo la frágil geometría,

de un alma triste y atormentada.

 

Y cada día enfrentó un nuevo mar,

otras aguas negras en las que naufragar.

En este cuerpo maldito

anida un dolor infinito

que no me deja respirar.


Juré a los cuatro vientos

que nunca te olvidaría.

Pero hoy mi pequeño mundo,

se desvanece y se vacía,

con la mirada perdida

en tu preciosa alma dormida.

 

Porque en mi jardín yace la nada,

una muñeca rota y abandonada.

Pétalos marchitos en la noche fría,

te fuiste rompiendo la frágil geometría,

de un alma triste y atormentada.

                                                                         DÆNØR

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